El alma existe para todos los creyentes en Cristo y para los seguidores de muchas más religiones, al menos para quienes rezan sus oraciones y reciben los mensajes de sus sacerdotes o pastores con Fe. Partamos del ejemplo católico y analicemos grosso modo.

En una oración dedicada a la Divina Misericordia, la cual es una plegaria que muchos católicos rezan a diario, se dice: Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Tu Amadísimo, aspecto que le es muy importante para la mayoría de las personas que creen en este tipo de Fe y que les hace estar seguros de que otra vida existe por medio del alma que nunca muere.

De la misma manera, podemos ver claramente que los católicos creen en que existe vida en el más allá. Es algo muy sencillo de demostrar, la respuesta la encontramos en la oración principal del catolicismo, el Padre Nuestro, la primera frase que se pronuncia es: ¡Padre Nuestro que estás en el Cielo!

Al mismo tiempo y de algún modo, en esta misma oración del Padre Nuestro, refieren que hay o qué ocurre cuando las personas mueren y sí luego de este fallecimiento físico continúa existiendo el alma. Dice el Padre Nuestro: Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo y expresa todo un contenido referente a este misterio.

Es importante destacar que esta frase indica que los católicos creen en que la voluntad de Dios los guía en la vida y luego de su muerte también y los fieles practicantes y convencidos la aceptan con alegría, porque entienden que todo lo que les sucede está ligado a su camino de salvación, el cual se recorre para que nuestras almas puedan llegar al cielo.

Otra forma de saber que en los preceptos católicos se expresa la creencia abiertamente en la vida después de la muerte, la observamos cuando luego de los oficios religiosos de los difuntos se espera un día para iniciar el ascenso de su alma al cielo y se realiza el novenario para pedir como comunidad que les sea permitida la vida eterna de su alma en el cielo.